El territorio

La Reserva de Fizzano está situada en el corazón del Chianti Clásico, rodeada de viñedos y olivos en un atmósfera única; es el punto de partida para agradables excursiones en la Toscana central.
He aquí, en orden alfabético, algunas de las localidades más interesantes que se pueden visitar, además de, naturalmente, Florencia y Siena, que no necesitan ciertamente ser ilustradas.

Castellina in Chianti

Castellina es un tranquilo burgo de antiguos edificios situado en una colina a 578 m. de altura, incrustado entre geométricas pendientes de viñedos, olivos y bosques de hayas. En el siglo XIII, junto con Radda y Gaiole, formó parte de la Lega del Chianti, cuyos estandartes se representaban con aquel gallo negro que hoy aparece en la marca del Chianti Clásico. La parte habitada conserva una típica estructura del siglo XV: muy bonito es el castillo, sede del Ayuntamiento, y, por su singularidad, la Via delle Volte, a cielo casi completamente encapotado. Los alrededores, de incomparable belleza, están sembrados de iglesias, castillos y granjas.

Certaldo

En la provincia de Florencia, sumergido en el corazón del Chianti, surge Certaldo Alto, un pequeño pero fascinante burgo en la colina que conserva la estructura original medieval, caracterizada por pequeñas callejuelas y casas de ladrillos. De origen etrusco-romano, surgió en la confluencia con el torrente Agliena con el río Elsa; deriva su nombre del latín “cerrus” (o del germánico “cerrus aldo”) co el significado de “altura cubierta por cerros” (árboles de la familia de las hayas).
Se convirtió en feudo de los Condes Alberi desde 1164 tras la concesión del territorio por parte de Federico el Barbarroja y siguió siéndolo hasta finales del 1200.
Sometido a la República de Florencia desde 1293, Certaldo se convirtió desde 1415 en sede de la vicaría, tanto que también en el periodo de los Médicis fue el centro político y judicial más importante de la Valdesa. Certaldo es conocido por haber sido la “Patria de Boccaccio”, el novelista cuya obra más famosa es “El Decamerón”, escrito en 1351, pero no faltan en la historia del país otros nombres famosísimos como Pace della Rena, Geri di Lazzaro Becci, Niccolò Macchiavelli. 
Visitar: El Palacio Pretorio, el antiguo centro del poder y de la justicia local con las secretas, la “cámara de los tormentos”, el torreón panorámico. En la fachada del atrio y del patio se pueden admirar las insignias de los distintos vicarios y, entre éstas, los preciosos estandartes en barro cocido acristalado del taller de los Della Robbia. La Casa de Boccaccio con su biblioteca especializada en todas las distintas ediciones y traducciones del Decamerón y sus correspondientes estudios. La iglesia del siglo XIII de los Santos Santiago y Felipe, en cuyo interior se encuentra una lápida de Boccaccio y un fresco del siglo XIV.

Colle Val D’Elsa

Distribuida en tres niveles urbanísticos en varias alturas (il Borgo, il Castello, il Piano), Colle di Val d’Elsa es famosa hoy por su producción de cristales artesanales de valor, pero representa también una importante meta turística. Al Borgo se accede por la monumental Porta Nova: estrecho y largo, el barrio se extiende a lo largo de un recorrido de hermosos edificios nobiliarios de los siglos XVI-XVII hasta el magnífico (e incompleto) palacio Campana, por donde se entra a Castello, la parte más antigua de Colle.
Aquí enseguida cambia la atmósfera: siete callejuelas adoquinadas, sugestivas casas-torre (entre estas la natal de Arnolfo di Cambio), costas, escalinatas.
A la plaza de la Catedral (Piazza del Duomo) se asoman el palacio Pretorio, sede del museo arqueológico, la catedral, el palacio del Obispado, que acoge el museo de arte sacro, y la típica Via delle Volte, el rincón más típico de la ciudad.  Entre pequeñas iglesias y edificios del siglo XIII se llega así al Baluardo, espléndido punto panorámico en el Piano, el barrio más moderno de Colle. También ahí, abajo, sin embargo, no faltan los puntos de interés, como la iglesia de San Agustín (que se remonta al siglo XIII, pero reestructurada en el siglo XVI por Antonio Sangallo) y la atrevida, moderna sede del banco del Monte dei Paschi di Siena (1983), por proyecto de Giovanni Michelucci.

Gaiole in Chianti

Durante la Edad Media fue un importante mercado que se desarrolló a lo largo de la carretera que conduce al Valdarno. Los numerosos castillos y parroquias de los alrededores son testigos de su intensa y próspera actividad agrícola y comercial. Entre los castillos, todos ellos medievales, son especialmente interesantes el de Vertine, el de Meleto, con dos imponentes torres angulares redondas, el de Barbischio y sobre todo el castillo de Brolio. En los muros y bastiones que lo rodean corre un camino de ronda, desde el que se puede disfrutar de un precioso panorama del Chianti y del campo sienés. El castillo, completamente derruido en 1478, fue reconstruido en el siglo pasado por mandato de Bettino Ricasoli. A menos de 1 Km. de Gaiole deberá visitarse la hermosa iglesia románica de Spaltenna, mientras yendo por la carretera hacia el Valdarno, sumergida en el verde de abetos seculares, merece la pena pararse a contemplar la Abadía de Coltibuono. Gran parte del imponente complejo de la abadía, construida por los monjes de Vallombrosa en el siglo XI, es hoy propiedad privada. Queda la iglesia románica con un gran campanario de torre almenada.

Greve in Chianti

Greve es la capital de provincia del Chianti Clásico, delicioso néctar, huésped de honor en la exposición-mercado que tiene lugar todos los años en una singular plaza asimétrica, rodeada de pórticos y terrazas. En 1325 la fortaleza de Greve fue destruida por Castruccio. La iglesia de Santa Croce que aloja maravillosos frescos del taller de Beato Angelico y de Bicci di Lorenzo, fue reconstruida precisamente al fondo de la singular plaza. En 1 Km. a la redonda es posible visitar maravillosos castillos, como el de Uzzano (famoso por su Chianti Clásico), el Castillo de Montefioralle, etc.
La gastronomía es muy rica: embutidos, queso marzolino, pasteles llamados “africanos” porque están recubiertos de chocolate, licor Elixir del Paraíso.

Monteriggioni

Pertenencia de los nobles de Staggia a mitad del 1100, se afirmó como castillo sienés de defensa en las guerras con Florencia. En 1554 se conquistó el ejército de los Médicis, y siguió las vicisitudes de la Toscana. Preciadísimo y bien conservado burgo medieval, donde se respira el ambiente de la época, en la plaza, en las fortificaciones y en la iglesia parroquial, que ha mantenido la planta románico-gótica. Hay que destacar, de forma especial, la poderosa cinta mural.
Sugestivos los alrededores: en Badia Isola se encuentra la abadía románica de San Salvatore. Dentro de una urna de reliquias en mármol, de estilo románico, una pila bautismal del siglo XV, de una “Madonna con Bambino” de Sano di Pietro del 1471, una “Assunzione” de Vincenzo Tamagni, una “Madonna con Bambino” atribuida a la actividad juvenil de Duccio di Buoninsegna o a su taller.
En Casone, en distintos poderes, han sido encontrados pozos y grupos de tumbas etruscas de la época imperial romana.

Pienza

Pienza lleva el nombre del Papa que encomendó a Rossellino su reestructuración: Pío II el Piccolomini. En su origen, donde actualmente surge la ciudad, había un castillo: el castillo de Corsignano. En 1459 comenzaron las obras que llevaron a la realización de la plaza, en la cual se tendía a concretar aquella imagen utópica de ciudad ideal propia de la cultura humanístico-renacimental.
Actualmente Pienza conserva todos los signos intactos de su pasado y las realizaciones de Rossellino ofrecen todavía aquella idea de perfección y excepcionalidad para la que fueron concebidas. Obras de Rossellino son el Palacio Piccolomini, inspirado en las formas de Palazzo Rucellai, de Florencia, con las fachadas en almohadillado, y la Catedral del siglo XIV, en cuyo interior se pueden admirar, además del coro de madera esculpido, pinturas de Vecchietta, de Matteo di Giovanni y de Sano di Pietro. En tres plantas las ajimeces están entre las pilastras; el patio, en cambio, subraya la matriz florentina en el porticado de arcadas sobre columnas corintias.
En la plaza insisten otros edificios: la Casa de los Canónigos, sede del Museo de la Catedral, donde se conservan obras de la escuela de Sodoma, tapices flamencos de los siglos XV y XVI, esculturas en madera del siglo XIV y la Capa de Pío II. Están también el Palacio del Obispado y el del Ayuntamiento.
Interesante elemento es el jardín colgante del Palacio Piccolomini, desde el que es posible divisar el Valle de Orcia.
Excepcional ejemplar de arte románico es la Parroquia de Corsignano, apenas fuera de las murallas, y, en el territorio municipal, a pocos kilómetros, se pueden visitar el Castillo de Spedaletto, en el valle del río Orcia y Santa Anna in Camprena, monasterio olivetano construido a partir de la primitiva fortaleza longobarda.

San Gimignano

Su perfil torreado que se recorta sobre las colinas de la Alta Valdelsa, frente al volterrano, en uno de los tramos más importantes de la medieval Via Francigena, es famoso en todo el mundo, así como célebre su vino, la Vernaccia, que no hace mucho ha obtenido la denominación D.O.C.G., el máximo reconocimiento de calidad y garantía de la enología italiana.
La de San Gimignano, que ha conservado casi intacta su original fisonomía urbanística y arquitectónica del siglo XIV, es, por lo demás, una realidad unida sobre todo a la continuidad de las vicisitudes históricas de la ciudad, desde el 1353, vinculada a la suerte de la república florentina. Gracias a ello, aún hoy se pueden admirar 14 de las 72 torres gentilicias existentes en otras épocas, en una procesión de antiguos edificios nobiliarios, estrechas callejuelas y plazas.
Una de ellas, la hermosa Piazza della Cisterna (construida en 1327), constituye el verdadero fulcro de la ciudad, alrededor del cual giran la Piazza del Duomo (en la catedral, obras de Benozzo Gozzoli, Jacopo della Quercia y Taddeo di Bartolo), el Palazzo del Podestà y el Palazzo Comunale, que aloja el museo cívico (entre las pinturas, la “Maestà” de Lippo Memmi, obras de Pinturicchio y Filippino Lippi) y la iglesia románico/gótica de San Agustín, con los 17 frescos de Benozzo Gozzoli que ilustran la vida del santo. Una vista magnífica a la ciudad y la campiña se disfruta desde la única torre que ha sobrevivido de la Roca pentagonal del siglo XIV, la cual fue demolida en 1555 por los Médicis.

Volterra

El visitante podrá revivir, a través de los restos conservados en el Museo Etrusco Guanacci, la historia de esta ciudad, que, ya potente hace 2400 años, ha visto acercarse hasta su territorio a Umbros, Etruscos, Florentinos, etc. Volterra (555) “ciudad del viento y de la piedra” (D’Annunzio), de grave aspecto medieval, actualmente domina solitaria, además de los Valles dell’Era y del Cecina, también el singular paisaje de las “baize”. Se trata de grandes extensiones cretáceas estriadas por impresionantes vorágines que, en el transcurso de los siglos, se tragaron necrópolis, iglesias, muros ciclópicos.
En la orilla de la vorágine se encuentran restos de muros etruscos y la Iglesia de la Badia. Nos encontramos frente a una verdadera ciudad-monumento, rica de testimonios civiles y artísticos. Piazza dei Priori, rodeada de austeros edificios con pórticos con arcos pronunciados, torreones y por el macizo Palazzo dei Priori (pinacoteca) con los estandartes esmaltados de los comisarios florentinos de los siglos XV y XVI, y una de las más hermosas plazas medievales de Italia; la Catedral es una construcción románica recreada en formas pisanas en la que, en su parte anterior, encontramos el octogonal Baptisterio (la pila bautismal de Sansovino, 1502); y también la Casa-Torre Buonparenti con el arco de unión (siglo XIII), la Fortaleza, una de las más grandes plazas fortificadas medievales, utilizada como penitenciario, el renacimental Palazzo Minucci-Solaini, atribuido a Sangallo. Imponentes son, también, los restos de muros etruscos con la Porta dell’Arco.
Numerosas son los talleres de manufacturados de alabastro. Desde el punto de vista gastronómico, la zona produce buenos quesos de oveja, requesones, carnes ovinas, embutidos y jamones, y es una de las más ricas en trufas.

Para más información:
www.terresiena.it
www.chianti.it